Racing Club de France, el megaproyecto

Racing Club de France, el megaproyecto


EL PRIMER RACING

El primer Racing de la historia, al que le salieron hermanos por todo el mundo fue el Racing Clube de France. Fundado por estudiantes en 1882 como club polideportivo, no fue hasta 1896 cuando nació su sección dedicada al fútbol. Su símbolo es un pingüino y la leyenda dice que fue adoptado por los futbolistas por las constantes burlas de los jugadores de la sección de rugby que comparaban a los futbolistas con pingüinos por el hecho de no utilizar las manos. En un partido de fútbol del Racing, llegaron a salir al terreno de juego junto a un pingüino que habían sacado del zoológico de París.

Aquellos sucesos fueron en los años 30, cuando el club vivía su época de esplendor. El Racing Clube de France fue fundador de la primera liga francesa y en 1936 logró el campeonato. Comenzaba su época dorada, logrando cinco copas de Francia entre los años 36 y 49. Hasta la década de los 60, fue un club que luchó por la hegemonía del fútbol francés. En 1961 y 1962 fue subcampeón de liga y en la temporada 63-64 disputó la Copa de Ferias siendo eliminado por el Rapid de Viena. Hasta aquellos años, el Racing gozó de cierto reconocimiento internacional y cada noviembre disputaba un partido anual contra el Arsenal inglés. Lo hicieron durante más de treinta años. Pero, llegaron las deudas y el club quebró, hasta que en los años 80 el empresario Jean-Luc Lagardère decidió invertir una locura de dinero para devolver al Racing a la élite. Consiguieron ascender a la máxima categoría y fichar a varios de los mejores futbolistas del momento. Sin embargo, aquel proyecto no cuajó y en 2022 el club intenta renacer de sus cenizas desde lo que equivaldría a la quinta división nacional. Todavía disputando sus partidos en el mítico estadio de Colombes.

 

EL PRIMER MEGAPROYECTO PARISINO

A principios de la década de los 80, el empresario Jean-Luc Lagardère, adquirió el club con la idea de construir un equipo invencible que dominara Francia y Europa a golpe de talonario. El primer gran fichaje fue el argelino Rabah Madjer, futbolista clave en el ascenso a la élite en 1984. Se unieron entonces los uruguayos Enzo Francescoli y Rubén Paz, el alemán Pierre Littbarski, el español Daniel Solsona, y futbolistas franceses de la talla de Luis Fernández, Maxime Bossis, Thierry Tusseau o grandes promesas como David Ginola. Además, para dirigir el megaproyecto y a tanta figura, se fichó al portugués Arthur Jorge, campeón de Europa con el Porto y que años más tarde dirigiría también al PSG. Durante aquella época, el club cambió su denominación por motivos de patrocinio, pasando a llamarse Racing de Matra. Aquel proyecto finalmente  fue un fracaso.

El club disputó la final de Copa de Francia del 90 frente al Montpellier de Blanc y Cantona, pero se perdió la única oportunidad real de ganar algo y el club no pudo mantenerse en la máxima categoría lastrado por las deudas. La mayor parte de su masa social se fue al PSG, otros más subversivos al Red Star , y el Racing sobrevive actualmente como puede en las profundidades del fútbol francés. Sus colores blancos y celestes a franjas horizontales (como en el rugby) no se olvidan, como tampoco aquella alegría que dio vencer al PSG en el Parque de los Príncipes gracias a los dos goles del Príncipe Enzo Francescoli.

Hoy el dinero lo pone el nuevo rico de su vecino, pero el resultado es casi el mismo, la atmósfera del fracaso perdura en una ciudad por la que el fútbol (o el éxito) siempre ha pasado de largo.

 

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